Consideraciones muy importantes acerca de la observación de eclipses solares


Todo aficionado novel que pretenda observar cualquier eclipse solar debe tener en cuenta unas consideraciones de gran importancia. Astroenlazador recomienda la lectura detallada de la información referida a la observación solar que a continuación se presenta. Recordamos a todos nuestros lectores que la observación del disco solar sin tomar las correctas precauciones es extremadamente peligrosa, pudiendo ocasionar daños oculares irreversibles y ceguera permanente.

Mientras que sólo durante el máximo de un eclipse total de Sol es posible realizar observaciones sin necesidad de emplear protección durante los pocos minutos que dura la totalidad, el caso de un eclipse anular -o parcial- es bien diferente. Durante todo el fenómeno será imprescindible proteger adecuadamente nuestros ojos para evitar sufrir daños no deseados.

Durante un día cualquiera, cuando miramos directamente hacia el Sol, nuestros ojos se ven obligados a parpadear debido a la alta intensidad de la luz solar. En cambio, en el transcurso de un eclipse nuestro interés está centrado en el aspecto del Sol, de tal manera que en los momentos en los que el disco solar se halla bastante tapado por la Luna, la intensidad de la luz solar no es lo suficientemente alta para activar nuestro sistema de parpadeo, pero sí perfectamente capaz de producir graves daños en nuestros ojos. Para protegerse de la luz solar durante las fases de parcialidad o durante todo el transcurso de un eclipse anular es imprescindible emplear la protección adecuada.

Un eclipse solar es una ocasión muy interesante tanto para la realización de estudios científicos como para la divulgación o simple observación. Es importante que los observadores noveles entiendan las diferencias entre las fases parciales, totales y anulares de un eclipse. Una idea equivocada es que durante el máximo de un eclipse anular no hay peligro si observamos el Sol sin necesidad de protección. Cuando el 99% de la superficie solar está tapada por la Luna, el 1% restante resulta igual de peligroso para el ojo y puede producir el mismo daño. De esta forma, es necesario saber que sólo es posible observar un eclipse durante la fase de totalidad, cuando el Sol se encuentra completamente cubierto. En el caso de un eclipse anular, se requiere emplear métodos de protección durante todo el fenómeno, desde el principio hasta el final del mismo.

¿Cómo daña el Sol al ojo humano?

La exposición de la retina a la intensa luz solar produce daños muy importes en los dos tipos de células sensibles a la luz de nuestros globos oculares: los conos y los bastones. La luz desencadena una serie de reacciones químicas complejas en las células que conllevan en algunos casos la pérdida de capacidad para responder a estímulos visuales y en otros la completa destrucción de dichas células. El resultado es la pérdida de visión temporal o permanente, dependiendo del tiempo e intensidad de la luz a la que haya estado expuesto el ojo.

Por otra parte, cuando una persona mira repetidamente y durante mucho tiempo al Sol sin la protección adecuada, los daños fotoquímicos que se producen en la retina están también acompañados por lesiones termales. El alto nivel de radiación visible e cercana al infrarrojo quema literalmente los tejidos expuestos, destrozando por completo los conos y los bastones y creando zonas ciegas en el ojo. Este daño a la visión es significativo, ya que tiene lugar sin que sintamos daño alguno, pues no existen receptores de dolor en la retina, de forma que hasta varias horas después no percibimos los efectos visuales causados por la exposición al Sol.

Un dato que hemos de tener en cuenta es que en caso de no emplear los medios apropiados para la observación del Sol el daño que se produciría en nuestro sistema ocular es perpetuo y completamente irreversible. Desgraciadamente, en muchos lugares del mundo en los que no se ha informado correctamente acerca de los riesgos que entraña la observación de eclipses solares sin la protección adecuada se han producido casos de ceguera permanente. De esta forma, es importante hacer especial hincapié en ciertas medidas de seguridad que nos permitirán disfrutar de este fenómeno natural sin posteriormente tener que sufrir consecuencias no deseadas.

No hay razón alguna para no observar un eclipse si se sabe observar bien. Esto significa que siempre que se sigan adecuadamente estas instrucciones no habrá peligro alguno a la hora de contemplar uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza.


¿Cómo observar con seguridad un eclipse de Sol?

Hay varios modos de observar un eclipse solar con seguridad, dependiendo de si queremos emplear un telescopio, binoculares o sencillamente apreciar el fenómeno a simple vista.

1.- Los filtros solares: permiten pasar a su través sólo una minúscula fracción de la luz solar incidente. El factor más importante de los filtros, además de su capacidad para absorber un nivel suficiente de intensidad de luz, es que lo hagan en todo el rango del espectro.

Para la observación solar se emplean los llamados filtros de densidad neutra. Cada nivel de densidad viene definido por un número que es el logaritmo inverso del valor inverso de la fracción de luz que permite pasar. Para entender esto mejor, podemos mostrar unos ejemplos: un filtro de densidad 3 deja pasar un 1/1000 de la luz incidente; un filtro de densidad 4, un 1/10000 de la luz; un filtro de densidad 5, permite pasar sólo un 1/100000. Esto significa que cuanto mayor sea su densidad neutra, más oscuro va a ser el filtro y menor cantidad de luz va a permitir atravesar.

Para que un filtro sea adecuado para la observación solar, deberá transmitir menos de un 0.003% de la luz visible (lo cual equivale a una densidad de aproximadamente 4.5) y menos de un 0.5% de la radiación infrarroja incidente (densidad aproximada de 2.3 para esta longitud de onda).

Los filtros más empleados para la observación solar son los Mylar aluminizados, consistentes en una hoja de material plástico metalizado que se emplea para un sinfín de aplicaciones industriales y comerciales. Los mylar son muy populares y de precio asequible, pudiendo además ser recortados simplemente con unas tijeras para ajustarlos a la forma adecuada según nuestros propósitos observacionales. Las conocidas gafas para observar eclipses están formadas precisamente de este material y son ideales para la observación. En todo caso, la única precaución que debemos tener en cuenta de cara a nuestras observaciones es comprobar que no existan roturas ni agujeros en el mylar, pues en este caso el filtro no cumplirá adecuadamente su función.

Imagen: las conocidas gafas de observación de eclipses solares, un sistema muy seguro para contemplar este tipo de fenómenos.

Si a simple vista la observación solar ya es peligrosa cuando no empleamos los medios de protección adecuados, la realización de observaciones mediante telescopios o prismáticos sin las medidas necesarias implica un daño permanente e instantáneo para nuestros ojos. De esta forma, si queremos emplear telescopios o prismáticos siempre debemos colocar el mylar o el filtro que empleemos en la parte delantera de nuestro instrumento óptico, es decir, en el objetivo. Nunca detrás del ocular, pues en muchos casos el filtro no resistirá el calor del Sol y romperá. Hay que hacer especial hincapié en que el filtro solar abarque completamente y de sobra el objetivo del telescopio sin que exista ningún punto por el que la luz pueda entrar directamente. De esta forma, recomendamos a las personas no experimentadas en la materia y que cuenten con telescopio o binoculares que empleen los métodos de proyección que se explican más adelante.

Los cristales de soldador de tipo 14 ó 15 resultan también seguros para la observación solar visual y fotográfica, aunque el color que presenta el Sol a través de éstos no suele ser muy llamativo.

Imagen: filtro de soldadura habitual. Para la observación solar es necesario emplear los filtros más oscuros.

Otros filtros que se emplean en telescopios son aquellos consistentes en el depósito de una aleación metálica (cromo o aluminio, por ejemplo) sobre una superficie de vidrio, que cumplen los requisitos necesarios para ser empleados en fotografía, pues ofrecen imágenes de excelente definición. Estos filtros comerciales sólo transmiten menos de un 0.003% de la luz incidente. Además, son diseñados y manufacturados para que la superficie solar presente un color muy asequible (rojo, amarillo...) a la hora de tomar fotografías o realizar observaciones.

Existen filtros de densidad neutra empleados habitualmente para la fotografía, tales como los Wratten, pero estos no son en absoluto adecuados para la observación solar, ya que si bien filtran la mayor parte de la luz visible, son totalmente transparentes a la radiación infrarroja.

Tampoco son nada recomendables los filtros solares que se suministran con los propios telescopios para enroscar en los oculares y que suelen venir con la inscripción “Sun”, ya que por efecto del calor suelen romperse en cuestión de segundos. Además, este tipo de filtros no proporcionan protección alguna frente a la radiación infrarroja.

Más información sobre los diferentes tipos de filtros para la observación solar:
http://www.mreclipse.com/Special/filters.html

2.- Proyección solar: si disponemos de telescopio o binoculares, un método muy útil y totalmente exento de riesgo para observar el Sol es emplear la proyección solar. Para ello no empleamos ningún tipo de filtro, sino que hacemos pasar la luz solar a través del telescopio enfocando nuestra imagen en una pantalla de pequeño tamaño. Esta pantalla suele consistir en una cartulina blanca situada aproximadamente a unos 40 cm del ocular. De esta forma podemos ver con total facilidad el aspecto de las manchas solares y el eclipse durante la totalidad del evento sin necesidad de mirar en dirección hacia el Sol. Dirigir nuestro telescopio hacia el Sol no nos costará mucho trabajo –podemos, por ejemplo, emplear como referencia la sombra que proyecta el propio instrumento sobre el suelo para orientarlo correctamente. En algunos casos, la colocación de una cartulina en o próxima al tubo del telescopio proporcionará sombra sobre la proyección y ofrecerá un mayor contraste a la imagen que obtengamos.


Imágenes: sistemas de proyección solar mediante telescopios o binoculares.


3.- La cámara oscura: un método especialmente seguro y sencillo para la observación del Sol es emplear una cámara oscura. Este dispositivo consiste tan sólo en una cartulina o una placa de metal a la que se le ha practicado un agujero de 0.5 a 1 mm de diámetro. Orientándola hacia el Sol, la luz solar atravesará el agujero, de tal modo que podemos proyectarla sobre una cartulina blanca. Esta proyección de la luz solar sobre la cartulina formará una imagen de nuestra estrella, permitiéndonos apreciar el desarrollo del eclipse. Las cámaras oscuras se montan frecuentemente en una caja de cartón, usando una de su caras para situar el agujero y la otra –situada en el interior, paralela la primera– para sujetar la hoja blanca en la que se proyecta la imagen. Como curiosidad, este mismo fenómeno se produce también cuando el Sol se proyecta a través de los huecos que hay entre las hojas de un árbol, etc...

Imagen: las hojas de un árbol actuando como cámaras oscuras. Obsérvese la proyección de la luz sobre el suelo, que muestra el aspecto del Sol parcialmente eclipsado.

 

Imagen: método de funcionamiento de la cámara oscura.

 

 

 

 


4.- Existen otros métodos tradicionales que aunque en algunas publicaciones se consideran como válidos, conllevan factores de riesgo y que recomendamos no emplear.

Por ejemplo, la observación del Sol a través de un vidrio ahumado con la llama de una vela es uno de los métodos más citados. Esta técnica no es recomendable, pues resulta muy difícil hacer que el recubrimiento ahumado sea homogéneo; además, éste se suele desprender o dañar fácilmente, perdiendo el “filtro” sus propiedades.

Otro medio tradicional es superponer varios negativos fotográficos velados, pero tanto el negativo de película o de diapositiva es transparente al infrarrojo. Los empleados para efectuar radiografías no resultan útiles y en algunos casos han causado problemas al ser su densidad neutra menor a la necesaria para observar el Sol.

Un sistema que habitualmente se emplea desde hace pocos años es el uso de discos compactos (CDs, CDROMs) a modo de filtros solares. Aunque en teoría podrían servir si es que la cubierta protectora de aluminio es suficientemente densa, cosa que no siempre ocurre, se desaconsejan, pues son materiales no preparados para este tipo de observaciones.

Las habituales gafas de Sol, por oscuras que resulten, nunca sirven como filtro para eclipses de ningún tipo, pues proporcionan protección frente a la claridad, pero nunca contra la intensa luz solar.